Qué bendición es, asistir a un retiro o a un campamento,  es una de mis actividades favoritas,  ya son 30 años en los que Dios me ha permitido disfrutar de campamentos de: niños, jóvenes, música, adultos, hombres, nacionales, internacionales, etc., lo que significa que me estoy haciendo viejo.

Haciendo números, he asistido y/o trabajado en al menos a unos 50 diferentes campamentos, en los cuales pude en algunas ocasiones aprender mucho sobre Dios y su palabra,  pero también sé, que en algunos otros (principalmente cuando fui joven) no logré aprovechar lo que Dios me tuvo preparado.

CAMPA Roger

Hace una semana asistí al último de este 2014, asistimos a un lugar que ha sido un icono para mi,  el Campamento RobleAlto en San José de la Montaña,  ahí estuve recordando y reflexionando todos esos años,  y pensé en lo importante que es prepararnos ANTESde asistir a un campamento, porque disfrutando del mismo uno desea que esos días no acaben,  pero,  cuando se termina, llega uno de los días más difíciles…“EL DÍA DESPUÉS DEL CAMPA”,  (o los días después),  el cual, sin lugar a dudas es el más determinante,  pues, una vez -adquirida la información- debemos procesar y “ejecutar la teoría”, es decir…DECIDIR que vamos a hacer con todo lo aprendido, o si simplemente, todo se quedará como un “buen” recuerdo en nuestras mentes.

Igualmente me pregunté: ¿Cuántas personas pudieron haber asistido conmigo?…aproximadamente unas 2.500 personas (50 campamentos por un promedio de 50 personas), fueron más, porque de hecho una vez asistí a un campamento de casi 300 personas),  y por último pensé…¿Dónde están esas 2.500 personas?,  se habrán mantenido en el Camino, la Verdad y la Vida,  o son personas que hoy siguen “la corriente de este mundo“…algunos casos los conozco, otros no, lo que si sé, es que al menos a mí, Dios me ha cuidado  y muchos de los consejos y enseñanzas que recibí en esos campamentos, me desafiaron a agradar a Dios.

Pero la vida pasa,  y ahora me corresponderá (si Dios quiere)  en enero del 2015…vivir el INICIO de los campamentos de mi hijo Kaleb, algo que solo por la misericordia de Dios disfrutaré (desde mi casa ja),  recordando que a su misma edad (6 años) yo también asistí a mi primer campamento.

Mi deseo y petición es que él también disfrute, aprenda y siga los caminos de la sabiduría de Dios,  y que entienda que muchos aspectos de su vida dependerán de ese “Día después del Campa”… pero también de “ese día después de una Enseñanza o de una Predicación”…ese día de decisión personal, de llevar la teoría a la práctica.

Hoy,  doy gracias a Dios y a los más de 300 líderes que en 30 años dieron su tiempo y su esfuerzo para que yo aprendiera de la palabra de Dios…realmente, muchas gracias!!!

Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas“.  Salmos 71:17

Dios los bendiga.

Salu2

R.Coto.M